Es el pueblo situado a menor altitud de la comarca, a orillas del “Valdeprado”, afluente del del Alhama y a los pies de la Sierra de la Cabeza. Su clima es más benigno que el del resto de la zona y la presencia de agua han permitido tradicionalmente el cultivo en su vega de productos de la huerta y frutales. Sus vestigios más antiguos corresponden a la Primera Edad del Hierro, procedentes de un castro cercano. Su localización en la frontera entre Aragón y Castilla y en el valle del Alhama, paso natural entre ambos reinos medievales, convirtieron a este pueblo en núcleo destacado y en liza por ambos territorios. No perteneció, a pesar de su cercanía, a la Comunidad de Villa y Tierra de Magaña. Además de las labores hortofructícolas ya comentadas, la actividad principal siempre fue la ganadería y la agricultura de secano, aunque también generaron trabajo dos molinos que se ubicaban en su término municipal. Destaca su entorno natural, por un lado, a nivel geológico, pues buena parte del mismo lo forman yesos y margas que por su poca consistencia forman barrancos y cárcavas al erosionarse con la lluvia. Por otro, el paisaje vegetal formado por comunidades de arbustos mediterráneos (romeros, lavandas, enebros, aliagas, estepas…) muchos de ellos aromáticos y de gran belleza en la época de floración. En la época medieval y la conquista cristiana fue un núcleo importante. Pertenece a Valdeprado como barrio o pedanía el pueblo de Castillejo de San Pedro.
Servicios
- Ayuntamiento: Tfno. y fax: 975 390 345
Habitantes
22
Extensión
2.000 Has.
Altitud
845 m.
Fiestas
Virgen de la Asunción (21 y 22 de septiembre)
Puntos de interés de Valdeprado
Iglesia de San Pedro Apóstol
Conserva de su pasado medieval el fondo de su nave única, dividida en tres tramos cubiertas por bóveda del cañón apuntado, reforzada por fajones que apean en responsiones prismáticos y que arrancan en una imposta con perfil de listel y chaflán.
Arquitectura Popular
Horno
El horno de pan de Valdeprado era comunal y todos los vecinos cocían su propio pan en el. Había un hornero que mediante subasta, pagando una pequeña cantidad anual se hacía cargo del horno. Se encargaba de recoger la leña (aulagas y romeros principalmente) y calentar el horno, estableciendo los turnos para cocer. Encendía el horno tres o cuatro días a la semana y cada día cocían seis o siete casas, dejando cada una al hornero una de las piezas de pan como pago. Se restauró en el año 2006.
La Fragua
Hasta la llegada de la maquinaria agrícola con la industrialización, todas las herramientas que se desgastaban o estropeaban se arreglaban en la Fragua. Por una cantidad fija, o iguala, el herrero se comprometía a reparar todo tipo de útiles de hierro, generalmente aperos de labranza, aunque también construía rejas para balcones y ventanas. En Valdeprado el herrero era itinerante, le eran prestados por el Ayuntamiento los materiales necesarios para ejercer el servicio (el yunque, el fuelle, etc...), poniendo él solamente su trabajo y el carbón necesario para realizar su labor. La Fragua dejo de funcionar en los años setenta a consecuencia de la despoblación y desaparición de estos oficios tradicionales.
Fiestas de Valdeprado
En honor a la Virgen de la Asunción se celebran el 21 y 22 de agosto.
